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En la evolución de la acuarela, hay que citar a Rembrandt, el gran maestro holandés que pintó cientos de estudios y apuntes a la aguada, color sepia oscuro, con una destreza y un oficio capaces de expresar el volumen, la sombra, la penumbra y el reflejo. La aguada es una técnica acumulativa, se comienza por aplicar capas pálidas y transparentes, añadiendo capa sobre capa sin perder nunca de vista el conjunto del dibujo, hasta obtener los tonos más oscuros. Es difícil rebajar la intensidad de un tono aplicado ya sobre el dibujo, por lo que el exceso de color habrá siempre que evitarlo. La aplicación de capas sucesivas, gradualmente más oscuras, pero siempre transparentes, produce ese efecto de sombras aterciopeladas. El procedimiento requiere mucha paciencia, ya que hay que esperar que una capa se seque antes de aplicar la siguiente. Cuando se domina la aguda, se esta a un paso de pintar a la acuarela, en color |